Para adaptarse con seguridad al mundo submarino se debe conocer las implicaciones de la profundidad y la presión en el cuerpo humano.
El cuerpo humano dispone de 4 zonas principales de almacenamiento de aire que se ven afectadas por la presión a medida que se desciende. Estas son: los oídos, los senos, las vías respiratorias, el estómago y el intestino.
Las zonas del sistema respiratorio y del digestivo se pueden comprimir al estar rodeadas por tejido blando, adaptándose a si a los cambios de presión.
El regulador adapta el aire para que los pulmones y las vías respiratorias no noten esos efectos. El estómago y el intestino apenas los notan.
El peligro y malestar surge en las zonas que contiene aire de la cabeza, como los oídos y los senos nasales, ya que son rígidas y no se pueden comprimir. Al aumentar la presión externa y no igualarse con la interna se pueden sufrir dolores y lesiones sobretodo en el tímpano. Por eso al descender se deben realizar maniobras que ayuden a igualar la presión de estas cavidades con las del agua, tales como la maniobra Vansalva. A veces basta con tragar repetidas veces saliva para llegar al mismo resultado.
Esto no sucede al ascender, ya que la compensación se produce de forma regular.
Si no se siente cómodo durante el descenso, es mejor ascender un poco y realizar la maniobra, ya que sino el buceo no será agradable. Tampoco es recomendable llevar tapones en las orejas o una capucha muy apretada, ya que dificultará la compensación.
Los resfriados pueden impedir una correcta limpieza de los senos y oídos causando problemas al buceador. Si después de la inmersión sangra la nariz, es que se ha sufrido un pequeño bloqueo en los senos y no se debe volver a bucear hasta que no se haya despejado.
El oído se divide en tres sectores: oído externo, medio e interno. El tímpano es el encargado de proteger el oído medio e interno del exterior, por lo que su membrana es la más vulnerable a los cambios de presión.
Si al descender no se compensa esa presión, puede acabar perforándose, entrando agua en el oído medio, provocando infecciones e incluso la sordera. Mediante la maniobra Mansalva se envía aire al oído desde la garganta a través de la trompa de Eustaquio, igualando así la presión a la hidrostática.
Los senos nasales son cavidades que se encuentran en el interior de los huesos de la cara. Normalmente están conectados con el exterior mediante los agujeros de la nariz, pero si se está congestionado esta comunicación se interrumpe. Al no poder compensar la presión, los vasos sanguíneos que rodean los senos se rompen, sangrando, pudiendo ser muy doloroso.
Consiste en exhalar suavemente por la nariz, con la boca y los orificios nasales tapados con los dedos. También se puede probar tragando saliva. Al realizar Snorkel un truco para conservar aire es intentar tragar saliva. Si se nota dolor de oídos, se debe avisar al compañero mediante la señal adecuada, ascender un poco, e intentar realizar la maniobra Mansalva otra vez.
Es conveniente realizarla unas 4 o 5 veces antes de la inmersión para ejercitar la musculatura del oído. Dentro del agua, se realizará al inicio de la inmersión, y cada medio metro hasta alcanzar la profundidad deseada.