Todo Buceo

Respiración bajo el agua

Nadar debajo del agua es una experiencia asombrosa, pero puede resultar desconcertante y terrorífica, sobretodo para el principiante. Se deben conocer las técnicas de respiración y relajación, para poderse calmar en caso necesario.

Las inmersiones pueden aumentar las pulsaciones, haciendo que el ritmo de respiración se acelere. Puede que el aire descienda muy rápido en las primeras inmersiones, pero con la práctica se aprenderá a estar tranquilo y relajado, disminuyendo el consumo de aire.

Una vez bajo el agua, cuando se esté cómodo se debe observar la respiración, concentrándose en encontrar el ritmo adecuado.

Lo más importante es que NUNCA se debe contener el aire bajo el agua, porque eso podría hacer reventar un pulmón. Se debe inspirar y espirar más profundo que lo que se haría en la superficie.

Se debe mantener la flotación neutra, ya que eso disminuirá el movimiento de brazos y piernas, reduciendo el consumo de aire.

Así mismo se debe evitar nadar contracorriente a no ser que sea necesario, ya que el esfuerzo que conlleva hará que se gaste más aire.

Se debe vigilar al compañero, comprobando que está a la vista. Un buceador principiante puede ponerse nervioso sino lo ve. Si se tiene algún problema es mejor parar y tranquilizarse, antes de hacer nada. Si se actúa sin pensar, puede crear más problemas y más nervios.

Hay que acostumbrarse al equipo, conociendo como funciona y donde está cada parte, para que si sucede algo, por ejemplo la pérdida del regulador se sepa como recuperarlo.

Es conveniente practicar a menudo los procesos de emergencia, ya sea en una piscina o en mar abierto para poder realizarlos con facilidad si es necesario.

Planear el consumo de aire

En mar abierto, en aguas poco profundas se usa la norma del consumo de aire. Es decir, planificar la inmersión, para poder efectuar el descenso, la exploración y el ascenso y salir con una reserva de 50 bares.

Si hay que salir en un punto concreto, con un cabo, se debe iniciar el regreso cuando queden 100 bares. Si existen corrientes, es conveniente salir nadando contra ella, y regresar a su favor, porque en el regreso se estará más agotado que al inicio.

También es conveniente nadar hacia el punto de entrada a una profundidad menor que en el viaje de salida, para que el consumo de aire sea menor.

En entornos más complicados (más profundidad, cuevas, pecios…) se sigue la norma de los Tercios , que dicta que se debe usar un tercio para el descenso y la exploración, otro tercio para el regreso y vuelta, y otro como reserva de emergencia.