Es un instrumento que permite la orientación precisa, cuando no hay visibilidad, en inmersiones nocturnas, si es un fondo sin referencias…
El compás es una caja estanca rígida, que contienen una aguja o esfera graduada inmersa en un líquido la cual apunta hacia el norte. El líquido ayuda a que no le afecte la presión.
Suelen llevar una corona graduada móvil en el exterior (de 0º a 360º) que permite saber el ángulo entre el norte y la dirección de desplazamiento.
La línea de fe, es la flecha o marca fija grabada en la esfera del compás, la cual debe marcar siempre el sentido del desplazamiento. Si la línea de fe coincide con la aguja del compás significa que se esta dirigiendo hacia el norte. Si gira hacia la derecha un cuarto de vuelta irá hacia el este (90º). Si la línea de fe es opuesta al norte va hacia el sur(180º). Y otro cuarto de vuelta hacia la derecha y se irá hacia el oeste (-90º o 270º).
El rumbo, es el ángulo que existe entre la línea de fe y el norte. La dirección establecida debe llevar un rumbo fijo desde la salida.
La posición del compás define el rumbo, y por ello la orientación exacta, es importante no perderlo de vista.
Con los brazos extendidos hacia delante prolongando el eje del cuerpo. Es la posición más precisa, aunque tal vez no la más cómoda.
El brazo libre se extiende hacia delante, y la mano que lleva el compás forma con el codo un ángulo recto. Crea una distancia ideal de lectura, pero la mirada queda fija sobre la esfera, impidiendo ver el medio ambiente.
El compás se encuentra situado en el mismo tubo que el manómetro. Se debe mantener la consola con la mano izquierda, orientando la línea de fe en la posición adecuada. Se debe mantener la posición fija, porque sino habrá fallos de precisión en el recorrido.